Huevos: Todo lo que deberías saber sobre

Huevos: Todo lo que deberías saber sobre

Huevos: Todo lo que deberías saber sobre

Los huevos son uno de los productos más consumidos en los hogares de todo el mundo. Esto gracias a su versatilidad, con ellos podemos elaborar un gran número de platos en casa. Es muy común usarlos en rebozados, tortillas y revoltillos.

El huevo es un alimento altamente recomendable, es apto para el consumo por todas las edades y bajo cualquier situación. Aunque existen muchos mitos acerca de los huevos, esto ha hecho que muchas personas los eviten en su dieta diaria.

Aunque se pueden comer huevos de muchas especies como codorniz, pato, avestruz, etc., vamos a centrar toda la información acerca del huevo de gallina, el cual tiene el mayor consumo en el mundo.

Huevos: Todo lo que deberías saber sobre

Los huevos puedes comerlos de muchas maneras, las más comunes son revueltos, fritos, en tortilla. También se usan a la hora de preparar alimentos como tortas, panes y galletas.

Las proteínas del huevo están mayormente en la clara, y se consideran proteínas de alto valor biológico. Es considerado el alimento con mayor calidad proteica ya que contiene todos los aminoácidos esenciales.

Las proteínas de los huevos se utilizan como referencia para valorar la calidad proteica de otros alimentos. Es conocido que cada 100 gr de huevo aportan 13 gr de proteínas. La proteína más abundante es la ovoalbúmina.

El huevo también aporta cantidades significativas de vitamina B12, biotina, hierro, riboflavina, selenio, ácido pantoténico, niacina así como vitaminas A, D y E.

Huevos fritos

¿El huevo realmente sube el colesterol?

Durante años se ha dicho que es recomendable consumir solo de 2 o 3 huevos por semana. Dado su alto contenido en colesterol. Hoy en día es conocido que lo que afecta el colesterol sanguíneo es el balance entre las grasas saturadas y las insaturadas. Además, el huevo es portador de otras sustancias que favorecen al metabolismo.

Aunque el huevo contiene ambos tipos, es mucho mayor el porcentaje de grasas insaturadas. Además, el huevo es rico en lecitina, responsable de su propiedad emulsificante, que disminuye la absorción intestinal de colesterol.

Hoy existe afortunadamente una percepción mucho mejor entre el colesterol sérico y la enfermedad cardiovascular. Se considera hoy día el huevo como cardioprotector. Por tanto, ya se ha roto el mito sobre el alto contenido de colesterol del huevo, por lo que puede ser consumido sin inconveniente en la dieta regular de las personas.

El huevo, un excelente complemento en las dietas para adelgazar

Los huevos tienen un aporte calórico de 150 kcal por cada 100 gramos, un huevo pesa alrededor de 60 gramos, por lo tanto, su aporte de calorías será en torno a las 80 kcal, algo muy mínimo para las personas con una dieta equilibrada.

El huevo es alto en proteína, estas funcionan como nutrimentos con mayor efecto de saciedad, por lo que pueden ayudar a ingerir menos alimentos. Reducir la ansiedad de querer comer alimentos ricos en carbohidratos, que solo causan el aumento de peso.

Las personas que tengan una dieta para adelgazar deben controlar su consumo, pero nunca dejar de comer huevos, ya que es mucho más beneficioso que perjudicial.

Consejos para el consumo del huevo

Cómo saber si un huevo está fresco. Existe un truco sencillo que es sumergirlo en un envase con agua. Si flota, significa que tiene mucho aire en su interior y ya no está fresco. Mientras más fresco sea el huevo, menos aire tiene por dentro, por lo tanto se hunde.

Otro truco es romper el huevo y colocarlo en un recipiente. Si la yema es color brillante y esférica y la clara está espesa y viscosa el huevo está fresco. Por el contrario, si la clara se separa de forma sencilla de la yema, el huevo no es fresco.

¿Se debe lavar el huevo?
Los huevos no se recomiendan lavarlos pues tienen una fina cutícula que funciona como capa protectora, que se puede destruir al hacerlo. Esto causaría posible filtrado de suciedad que tiene el huevo. La cubierta del huevo actúa como tapón de los poros para que no entren microorganismos al interior del huevo.

La cáscara permite la salida de CO2 y de vapor de agua y entrada de oxígeno, además está compuesta por la proteína ovoporfirina. Al lavar el huevo antes de almacenarlo se dañaría la cutícula y provocaría la entrada de bacterias.